raisa advAl empezar mi tarea como fellow de Escuela de Datos este año, es necesario hacer un recorrido por la memoria para reencontrar y conocer a quienes forman parte de esta comunidad naciente que están impulsando la labor de trabajar con datos abiertos en Bolivia, e identificar las inquietudes y los retos a los que nos enfrentamos.

La primera experiencia de Bolivia con datos abiertos tuvo lugar en junio de 2013 en el primer Data Bootcamp en Bolivia; esta experiencia fue liderada por grandes expertos, entre ellos Michael Bauer, y contó con la participación principalmente de periodistas y desarrolladores. Desde ahí avanzamos con pasos tímidos en el camino de los datos abiertos, a una segunda versión del data bootcamp, y luego en 2015 el 1er. Acelerador de periodismo de datos fue el origen de pequeños proyectos periodísticos y otros varios desde la ciudadanía.

Entonces, para comprender mejor quiénes somos y cómo impulsamos esta labor desde nuestras coyunturas, y aunque no es una tarea sencilla hacer una radiografía de un movimiento que está iniciando, podemos referirnos a tres grupos: de iniciativas ciudadanas, periodísitcas y de agencias de gobierno.

Iniciativas Ciudadanas

En cuanto a las iniciativas ciudadanas, Marco Antonio Frías, miembro del movimiento de software libre, empezó hace nueve años a hacer mapas con Open Street Map con dos objetivos: no depender de una sola tecnología y conocer cómo y dónde vivimos, este último en el entendido de que los mapas no son simples fotografías, son una abstracción, una representación de una coyuntura social, bajo nuestros preceptos sociales y culturales. Es una forma de abrir datos, comenta, ya que los mapas en Bolivia que publica el Instituto Geográfico Militar son de alto costo y no tienen buena calidad de información. Comenta que, por ejemplo, no hay mapas de la Alcaldía de Cochabamba publicados –además de lo referencial de 2003– y sin embargo la comunidad de OSM ya tiene una actualización más reciente abierta al público.

O Mapillary, un servicio (startup) que permite la colaboración y uso de fotografías a nivel calle tomadas en cualquier parte del planeta, bajo cualquier modalidad de locomoción,.

El reto que se plantean este año es trabajar en base a talleres de geografía y representaciones geográficas en el ámbito educativo; también incorporar en estos procesos a personas que no están relacionadas con áreas de cartografía o geografía.

Mariana Leyton es otra persona que ha seguido la movida de apertura de datos y de gobierno en la región desde inicios del 2015, tanto desde su rol como comunicadora para GobApp, como a nombre personal. En agosto del año pasado colaboró con otro activista boliviano de datos abiertos, Fabián Soria, para agregar datos sobre Bolivia al índice de datos abiertos anual de la OKFN. A través de un post en Facebook en el grupo de La Pública, se invitó a otros miembros interesados a participar utilizando también una hoja en Google Drive pública para cualquiera suba su información, si bien no se lograron muchas contribuciones, se pudo elaborar un documento con la información final que fue publicada en Septiembre del año pasado.

Similares acciones, pero en este caso enfocadas al activismo ciudadano para abrir los datos de las instituciones desde su grupo en Facebook DatosAbiertosBo, con baja respuesta por el momento; Luis Rejas, creador del grupo opina que mientras mayor sea el uso de datos abiertos esto será un impulso y una presión a otras instituciones para abrir datos.

También es parte importante de este proceso “Cuántas Más“, es un proyecto que cuenta con un año de trabajo en el que se realizó monitoreo y levantamiento de datos de los casos de feminicidio en Bolivia, desde su tipificación como delito con la Ley 348 en marzo de 2013; y la publicación de estos en bases de datos abiertas. Han trabajado en la creación de una base de datos y una línea de tiempo, georeferenciando los casos ocurridos, generando estadísticas y creando un archivo multimedia para todos los casos, el cual ha tenido un ejercicio continuo de validación que permiten contar con cifras exactas que abordan distintas áreas de trabajo vinculadas al tema de la violencia de género.
Que no te la charlen“, proyecto ganador del 1er. Acelerador de Periodismo de datos, es otro proyecto que se impulsa desde el trabajo voluntario de sus miembros. Se trata de un proyecto de transparencia universitaria en el que sistematizan datos de las universidades públicas y privadas de Bolivia y se presenta, en una primera parte, con la identificación georeferenciada de cada universidad más información específica que permitirá establecer comparaciones y definir ventajas. La segunda parte se centra en el manejo del dinero que se da dentro de las universidades públicas, la inversión que realiza el Estado, de dónde viene y cómo se administra; para este propósito se trabajó con cifras recopiladas desde 2010 hasta 2014 que posibilitan analizar el manejo presupuestario de cada casa superior de estudio.

Periodísticas

Desde el lado del periodismo, LT-Data del matutino Los Tiempos de Cochabamba, con el trabajo de Fabiola Chambi, su equipo y el apoyo de Mauricio Canelas, fueron la base para proponer abrir una pequeña sección de periodismo de datos incorporando al equipo a un desarrollador. Fabiola comenta que empezaron a ver ejemplos y a implementar proyectos de manera autodidacta, teniendo como mayor referente a La Nación de Argentina: iniciaron con datos de población del Banco Mundial, sumando luego datos del censo de 2012; los trabajos generados no eran investigaciones profundas sino más bien descubrir qué había disponible y con qué se podía trabajar. Sin embargo, destaca que lo más contundente tuvo lugar en el 2do. Bootcamp en La Paz, con el proyecto “Elige Bien“, una plataforma de interacción ciudadana que combinó periodismo digital mostrando información sobre los candidatos y los partidos de las elecciones 2014. A pesar del esfuerzo, es necesario mencionar que no existe una dedicación exclusiva a la unidad de datos abiertos.

Asimismo está el trabajo de ED Data, del diario El Deber de Santa Cruz, cuya investigación “El patrimonio del gabinete de Evo Morales en la última década” fue realizada en 8 meses de trabajo, por la periodista Nelfi Fernández y el desarrollador Williams Chorolque, bajo la guía de la experta en periodismo de datos, la argentina Sandra Crucianelli y del español David Dusster.

Caso similar es la iniciativa DataBo, impulsada por la plataforma digital La Pública y Oxfam, como explica Javier Badani en su publicación en el BID, “las instituciones públicas aún no han interiorizado por completo la cultura de apertura de información al ciudadano. A pesar de ello, el matutino Los Tiempos y el periódico digital La Pública han desarrollado proyectos de investigación periodística utilizando la filosofía de los datos abiertos”.

Otros retos que ve Tonny Lopez, periodista alteño, en el tema de periodismo de datos y datos abiertos es el de infraestructura. “Muchos quieren hacerlo, pero desde las salas de prensa el acceso a internet es deficiente, entonces no hay mecanismos ni medios: desconocen la forma de aplicación, los beneficios y ventajas”. Es una labor permanente la de introducir nuevos periodistas a los medios digitales, capacitar en las lógicas digitales para periodismo digital desde cero. Los esfuerzos que se han hecho se basan en herramientas gratuitas de internet.

Agencias de Gobierno Bolivianas

AGETIC: la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación se creó mediante Decreto Supremo N° 2514, el 9 de septiembre de 2015. Es una entidad descentralizada dependiente del Ministerio de la Presidencia. El mismo decreto consigna la creación del Consejo para las Tecnologías de Información, de la cual forma parte la mesa de datos abiertos. Esta unidad cuenta con un mes de trabajo a la fecha, comenta Wilfredo Jordan, consultor de datos abiertos de la institución, y tendrá como principal labor en estos meses, la estandarización y liberación de datos a nivel estatal a través de una plataforma web. Dentro de la primera fase se halla inserto el componente de capacitación a públicos específicos (periodistas e investigadores, por ejemplo) como mandato dentro del decreto de creación de la agencia a objeto de promover el uso de los datos abiertos.

En análisis de la agencia, las instituciones públicas tienen noción acerca de compartir información en el marco de la ley de transparencia, sin embargo el problema yace en los modos de compartirla: es necesario educar sobre estándares abiertos y trabajar en la estandarización de datos públicos.

Es una ardua labor la que se plantea esta unidad considerando la idea de que existen algunos ejemplos de sitios web del Estado que proveen datos, como GEO Bolivia, iniciativa de lavVicepresidencia del Estado que busca dotar de información geográfica a la ciudadanía, pero al no estar estandarizados, el proceso para acceder a ellos es difícil.

Otro ejemplo es el Instituto Nacional de Estadística (INE), un órgano ejecutivo del Sistema Nacional de Información Estadística de Bolivia, cuya función es la de relevar, clasificar, codificar, compilar y difundir, con carácter oficial, la información estadística del país; que sin embargo tropieza con problemas similares a los antes mencionados.

Bolivia es un espacio joven y con oportunidades de aprender de la experiencia de países vecinos, para generar su propia historia con los datos abiertos: hay mucho por aprender, entender y hacer, lo más importante: hay voluntad para hacerlo.

Agradezco a todas las personas que se comunicaron conmigo, con quienes pude conversar y a quienes enviaron su información por las redes sociales; aunque no se pudo incluir todas las aportaciones en este post, sepan que dieron un aporte valioso que seguramente seguirá sumando a esta naciente comunidad.